Unidad de Cefaleas y Migraña

La migraña o jaqueca  es la cefalea primaria más frecuente y constituye una de las principales causas de discapacidad funcional en la población.

 

Existen numerosos factores desencadenantes y es necesario diferenciarla de otras causas de cefalea tanto por su pronóstico y tratamiento.

 

Existen numerosos factores desencadenantes que pueden contribuir a su transformación en cefalea diaria crónica.

Hay pacientes  con desencadenante hormonal, otros por estrés, o alteraciones de sueño, problemas digestivos de intolerancias alimentarias o disbiosis intestinal,hormonales o bien alteración del metabolismo de la histamina contenida en ciertos alimentos.

La cefalea tensional es una cefalea también frecuente y a veces resistente al tratamiento. Se relaciona con patología cervical, cervicalgias,contracturas cervicales y puede asociarse a otros cefaleas constituyendo la denominada cefalea mixta. Esta muy trivializada y se presta al autotratamiento por parte de los pacientes, pero por sus caracteristicas clínicas puede confundirse con cefaleas orgánicas y conviene  ser confirmada por un especialista. Nuevos tratamientos como acupuntura en casos seleccionados,  osteopatia  con liberación occipitocervical son buenas alternativas cuando fracasan los tratamientos médicos.

 

La neuralgia del trigémino es la algia facial más frecuente y afecta tanto a personas jovenes como a mayores, a veces después de una manipulación dental. Existen diferentes opciones terapeúticas, con nuevos fármacos en la actualidad  y nuevas técnicas conservadoras conneurofeedback.

 

La cefalea en la infancia es un reto diagnóstico, ya que muchas son las causas que pueden provocar dolor de cabeza en los niños. Es importante diferenciar cefaleas benignas como la migraña y cefaleas posturales , de otras llamadas cefaleas orgánicas.

 

 

Abordamos de forma integral la etiología de las cefaleas valorando la participación de factores neurometabólicos , metabolismo de la histamina, otras disciplinas como la osteopatia craneosacra, la acupuntura, la dieta antiinflamatoria y la regulación  del sueño.

Más de 150 estudios han examinado la relación entre las alergias alimentarias y las migrañas. 

Las reacciones anormales a los alimentos se clasifican en tóxicas y no tóxicas. Las reacciones no tóxicas se dividen, a su vez, en reacciones alérgicas inmunes y en reacciones no alérgicas no inmunes. Estas últimas son las que médicamente se conocen como intolerancias alimentarias, y pueden ser el resultado de déficits enzimáticos (por ejemplo, de lactosa) o bien de la presencia de sustancias químicas o de aditivos en los alimentos.

 

Las reacciones alérgicas inmunes son procesos inmunológicos complejos, que pueden estar mediados tanto por anticuerpos inmunoglobulinas E (IgE) como por inmunoglobulinas G (IgG), específicas frente a los antígenos (proteínas) de los alimentos.

 

Las reacciones mediadas por IgE son las alergias alimentarias propiamente, y aquellas mediadas por IgG se conocen como hipersensibilidad alimentaria (popularmente conocidas como intolerancias alimentarias). Entre el 20 y el 35% de la población presenta efectos derivados de una hipersensibilidad alimentaria.

La histamina es una molécula presente en casi todos los alimentos, y la capacidad para metabolizarla y eliminarla es diferente en cada individuo. Esta capacidad está esencialmente determinada por la actividad de la enzima diaminooxidasa (DAO) intestinal. En personas con actividad normal de DAO, la histamina proveniente de la dieta es rápidamente degradada. Pero en personas con actividad reducida se produce un exceso de histamina en sangre, aumentando la probabilidad de presentar efectos adversos. Estos efectos adversos se conocen como déficit de DAO o, también, como histaminosis alimentaria o intolerancia a la histamina.

 

La actividad de la enzima DAO puede estar reducida de forma permanente por un factor genético de predisposición, que es lo que ocurre en los pacientes con déficit de DAO. Pero también puede estar reducida de forma transitoria por la utilización de inhibidores (como el alcohol y muchos fármacos) o por situaciones patológicas (por ejemplo, postoperatorio intestinal, etc.)

Aunque no tengamos síntomas digestivos, si tenemos un desequilibrio en nuestra microflora y disbiosis intestinal, ciertos productos de la digestión no se metabolizan bien y entran en torrente sanguineo provocando una neuroinflamación crónica silente que actúa como desencadenante de la migraña, pudiéndola convertir en crónica.Mediante estudios en orina y muestra heces valoramos si existe esta disbiosis y proliferación secundaria de Candida.

En algunos casos se produce una sensibilización central del dolor a nivel cerebral que perpetúa la cefalea crónica. Abordamos estos casos con suplementos neurotróficos para disminuir esta hipersensibilidad central que puede afectar a ramas del nervio trigémino. También en estos casos las técnicas de neurofeedback pueden ser una opción de tratamiento conservador.

 

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Medicina Integrativa y Neurobiología 

Dr Cruz Velarde