Beta caroteno y antioxidantes en riesgo vascular

Además de los tratamientos médicos habituales para el control del riesgo vascular, es útil complementar una estrategia que abarque mecanismos fisiopatológicos como el estado oxidativo, síndrome metabólico, alteraciones endoteliales y resistencia insulina entre otros.
Investigaciones han mostrado utilidad de Beta caroteno y antioxidantes en riesgo vascular.
El betacaroteno y otros carotenoides son los responsables de dar su distintivo color amarillo, verde o anaranjado a algunas frutas y verduras. Nuestro organismo tiene la capacidad de transformar el betacaroteno en vitamina A, cuando el organismo lo necesita. El beta-caroteno no es tóxico, tomando betacaroteno evitamos posible acumulo en el organismo como sucede con la vitamina A. La vitamina A está presente en productos animales y betacaroteno en vegetales. Cuando se toma vitamina A directamente en exceso, al ser lipofílica, se acumula en el tejido adiposo pudiendo provocar efectos secundarios.
Ahora bien, en determinadas personas la disponibilidad, absorción de beta caroteno o su conversión de betacaroteno a vitamina A está limitada, bien por polimorfismos genéticos o por determinadas situaciones o enfermedades.
Un efecto secundario de esta limitada conversión es el acumulo de betacaroteno cuando se aumenta su ingesta, y provoca un tinte amarillento en la piel, que puede servir de marcador clínico de inicio de determinadas enfermedades. Se denomina carotinemia, hipercarotinemia, betacarotinemia o carotenodermia fue descrita por primera vez en 1904 por Von Noorden, asociada a individuos diabéticos. También en fumadores, hipotiroidismo puede existir dificultad para realizar la reacción bioquímica de conversión entre el beta-caroteno y la vitamina A.
Esta afección generalmente es inofensiva y se caracteriza por una coloración amarillenta de la piel, especialmente en las palmas de las manos, las plantas de los pies y los pliegues nasolabiales, pero no afecta la esclerótica, lo que la diferencia de la ictericia. Este efecto secundario es benigno pero nos puede servir también de marcador clínico precoz de estas enfermedades. También puede aparecer de forma fisiológica en los niños pequeños. Los menores de de 3 años pueden ser más susceptibles porque por su edad tienen una menor capacidad de conversión y también porque la biodisponibilidad de los betacarotenos aumenta con el calor y procesamiento de los alimentos como al hacer purés habituales en estas edades. El tomarlo caliente también aumenta la absorción.
La suplementación con antioxidantes puede ayudar a combatir el estrés oxidativo y en diabetes, ya puede mejorar la sensibilidad a la insulina. En un estudio realizado con 48 sujetos con sobrepeso y peso normal que recibieron antioxidantes que contenían (vitamina E 800 UI, vitamina C 500 mg, beta caroteno 10 mg) o un placebo, tomado durante 8 semanas, aumentó la adiponectina, disminuyó la resistencia insulínica y la adhesión molecular endotelial. (Vincent HK, Bourguignon CM et al. “Effects ofantioxidant supplementation on insulin sensitivity, endothelial adhesion molecules and oxidativbe stress in normal weight and overweight young adults”. Metabolism, 2009; 58[2]).
La adhesión molecular endotelial, la resistencia insulínica están relacionadas con desarrollo de diabetes y de arteriosclerosis. Los antioxidantes disminuyen la adhesión molecular y la resistencia insulínica. (Song y, Manson jE et al. “Circulating levels of endotelial adhesión molecules and risk of dibetes in an etnicaly diverse cohort of women”. Diabetes, 2007, jul 56[7])
La vitamina E con vitamina C, beta caroteno, también evitan la disminución del colesterol HDL. (Brown BG, Crowley j, “Is there any hope for vitamin E?”. JAMA, march 16, 2005).
Otros carotenoides como la luteína, zeaxantina, alfa caroteno también pueden proteger contra la arteriosclerosis. Arteriosclerosis, Trombosis and Vascular Biology, 2004. (Nurmi T et al. Am j Clin Nutr, 2006).
Fuentes naturales de caroteno se encuentran en zanahorias, patatas, brocoli, mangos, melocotón,
espinacas, albaricoques, crucíferas, espinacas, brécol, lechuga, escarola, achicoria, col, acelga, berro, alfalfa, apio, perejil. Acompañar la ingesta con comida y siempre con grasas ó aceite para una mejor absorción.
Dr Juan A Cruz Velarde
Neurología







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