Microbiota intestinal en el TDAH
- Dr Cruz Velarde
- 22 dic 2025
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La conexión entre la microbiota intestinal y la función cognitiva ha emergido como uno de los hallazgos más relevantes en neurociencia contemporánea. En el contexto del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), esta relación adquiere especial importancia, particularmente en la población infantil donde el desarrollo neurológico aún se encuentra en fases críticas.
El Eje Intestino-Cerebro: Una Vía de Comunicación Bidireccional
El eje intestino-cerebro representa un sistema de comunicación complejo que integra señales neurológicas, endocrinas e inmunológicas. La microbiota intestinal, compuesta por billones de microorganismos, actúa como un órgano virtual que influye significativamente en la neurotransmisión cerebral y en los procesos cognitivos. En niños con TDAH, las alteraciones en la composición microbiana, conocidas como disbiosis, pueden contribuir a la exacerbación de síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad.
Disbiosis y Neurotransmisores
La disbiosis intestinal se caracteriza por un desequilibrio en la comunidad microbiana, con una mayor abundancia de bacterias potencialmente dañinas y una reducción de bacterias beneficiosas. Este desequilibrio afecta la producción de neurotransmisores esenciales como la serotonina, dopamina y GABA, que son fundamentales para la regulación de la atención, el control de impulsos y la modulación del comportamiento. Aproximadamente el 90% de la serotonina corporal se produce en el intestino, lo que subraya la importancia de mantener una microbiota saludable.
Metabolitos Microbianos y Función Cognitiva
Las bacterias intestinales producen metabolitos de cadena corta (SCFA), particularmente butirato, propionato y acetato, que atraviesan la barrera hematoencefálica e influyen directamente en la función neuronal. Estos metabolitos actúan como moduladores epigenéticos y reguladores de la inflamación cerebral. En niños con TDAH, la reducción de bacterias productoras de SCFA puede contribuir a una mayor inflamación neuronal y a disfunciones en las redes de atención.
Permeabilidad Intestinal e Inflamación Sistémica
La disbiosis también compromete la integridad de la barrera intestinal, permitiendo la translocación de lipopolisacáridos (LPS) y otras endotoxinas bacterianas. Estas moléculas pueden atravesar la barrera hematoencefálica, activar la microglía cerebral e inducir inflamación neuronal crónica. Este estado inflamatorio ha sido asociado con déficits cognitivos, problemas de atención y comportamiento impulsivo en niños con TDAH.
Intervenciones Basadas en la Microbiota
Desde la perspectiva de Neuronae, el abordaje integral del TDAH debe incluir la evaluación y optimización de la microbiota intestinal. Las intervenciones pueden incluir:
- Análisis de la composición microbiana mediante estudios especializados
- Dieta personalizada rica en fibra y alimentos prebióticos
- Suplementación con probióticos específicos respaldados por evidencia científica
- Eliminación de alimentos proinflamatorios
- Optimización del metabolismo de neurotransmisores mediante nutrición ortomolecular
Conclusión
La comprensión del eje intestino-cerebro abre nuevas posibilidades terapéuticas para el TDAH infantil. Al abordar la disbiosis y restaurar una microbiota saludable, podemos potenciar los tratamientos convencionales y ofrecer a los niños una oportunidad de mejorar su función cognitiva, atención y comportamiento de manera natural y sostenible. En Neuronae, integramos este conocimiento en nuestro método de neurobiología funcional, proporcionando un enfoque holístico que considera todos los factores que influyen en la salud neurológica.
Nota importante: Este contenido es puramente informativo y no debe considerarse como sustituto del diagnóstico y asesoramiento médico profesional.
Dr JA Cruz Velarde
Neurología
