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Micotoxinas y fatiga crónica


Las micotoxinas son algunas de las toxinas más prevalentes en el medio ambiente. Las micotoxinas son metabolitos producidos por hongos como el moho, que pueden infestar edificios, vehículos y alimentos. La mayoría de las exposiciones a micotoxinas se producen a través de la ingestión de alimentos o la exposición al aire. En la Unión Europea, se ha descubierto que el 20% de todos los granos cosechados están contaminados con micotoxinas. El consumo de determinados productos, especialmente los cereales, o de productos de animales alimentados con granos contaminados son la principal fuente de exposición a las micotoxinas.

Cuando una persona inhala aire contaminado con niveles elevados de esporas de moho toxogénicas, estas entran en el sistema respiratorio, se solubilizan en los fluidos corporales y liberan micotoxinas.

Desafortunadamente, las micotoxinas son resistentes al calor y a muchos procedimientos de procesamiento. Los hongos pueden crecer en casi cualquier superficie, especialmente si el ambiente es cálido y húmedo. Los materiales de paredes interiores de edificios, papel de pared, aislamiento de fibra de vidrio, placas de techo y soporte de yeso son todas buenas superficies para colonizar hongos. Estos hongos luego liberan micotoxinas en el medio ambiente causando síntomas de muchas enfermedades crónicas diferentes. Las enfermedades y síntomas relacionados con la exposición a micotoxinas incluyen fiebre, síntomas similares a la neumonía, enfermedad cardíaca, enfermedad reumática, asma, sinusitis, cáncer, pérdida de memoria, pérdida de visión, fatiga crónica, erupciones cutáneas, depresión, TDAH, ansiedad y daño hepático.

Se ha demostrado que la suplementación con clorofilina, zinc, A, E, C, N Acetilcisteina, ácido rosmarínico y glutatión liposomal solo o en combinación mitiga los efectos oxidativos del moho.

Dr Juan A Cruz Velarde

Neurólogo

www.neuronae.net


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