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Disbiosis intestinal y TDAH


Funcionalmente, la microbiota intestinal aporta nutrientes y energía al organismo a través de la fermentación en el intestino grueso de los alimentos no digeribles.

Los productos de fermentación más relevantes derivados de la fermentación son los Acidos grasos de cadena corta, que sirven como fuente de energía a células intestinales y bacterias, y contribuyen en el gasto energético, la saciedad y la homeostasis de la glucosa.

Otras funciones de la microbiota intestinal relevantes son la síntesis endógena de ciertas vitaminas y aminoácidos, el metabolismo de los ácidos biliares, o el mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal, que protegen al huésped frente a gérmenes patógenos.

La microbiota intestinal está implicada en la maduración del sistema inmune en la infancia y contribuye al mantenimiento de su homeostasis a lo largo de la vida.

En el proceso de envejecimiento se produce un daño progresivo en la morfología y función de los diferentes sistemas y la microbiota se vuelve menos diversa y más dinámica, caracterizada por la predominancia de bacteroides sobre firmicutes, con aumento de Protobacteria spp. y disminución de Bifidobacterium,.

Los mayores cambios de la microbiota se encontraron en el colon en personas mayores de 60 años.

Cada vez se reconoce más la importancia de las toxinas generadas por el metabolismo microbiano intestinal.

Aproximadamente 10g de proteínas alcanzan el colon diariamente, donde son degradadas por las bacterias intestinales a metabolitos como amonio, aminas, tioles, fenoles e indoles.

Estos productos de la fermentación en colon son eliminados por las heces, aunque una parte son absorbidos y son eliminados por el riñón.

Metabolitos tóxicos que se producen como resultado de la disbiosis serian:

Fenoles e indoles: p-cresol e indoxil sulfato. De los fenoles destacan el p-cresol, p-cresil sulfato (PCS), p-cresil glucurónido, el ácido fenilacético, fenil sulfato y fenol.

-p-cresol/p-cresil sulfato: productos del metabolismo de la fenilalanina y la tirosina por bacterias anaerobias intestinales. El p-cresol es conjugado en la pared intestinal a PCS y a p-cresil glucurónido en el hígado. El PCS es el principal metabolito circulante del p-cresol.

-Fenol: procede fundamentalmente de la ingesta, del catabolismo de la tirosina por las bacterias intestinales.

-Ácido fenilacético: es el resultado de la degradación de la fenilalanina.

Entre los indoles destacan el indoxil sulfato (IS) y el ácido indolacético.

Ambos se originan de la degradación del triptófano por bacterias intestinales y posteriormente son sulfatados en el hígado a IS.

Aminas y poliaminas: las aminas y poliaminas son generadas por el metabolismo microbiano intestinal. Una amina clínicamente relevante y de creciente interés es la trimetilamina N-óxido (TMAO).

La TMAO se produce por el metabolismo intestinal de aminas cuaternarias, como colina/fosfatidilcolina, betaína o L-carnitina.

Las poliaminas son cationes orgánicos entre los que se incluyen la cadaverina, espermina, espermidina y putrescina.

Proceden de la decarboxilación de la L-arginina, L-ornitina o lisina en el intestino.

Vemos como se produce un metabolismo anómalo de aminoácidos fundamentales que disminuyen su absorción y generan productos tóxicos, así como su deficiencia para producir los neurotransmisores que proceden de estos aminoácidos, y que son cruciales en sindromes de relevancia como TDAH, hiperactividad, autismo, como la serotonina catecolaminas y dopamina.

Dr Juan A Cruz Velarde Neurólogo www.neuronae.net



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